SUAREZ: DE ESPAÑA PARA MÉXICO
Kevin Gorian
Imágenes por KEVIN Gorian.
Información adicional de las joyas por NATALIA de Suárez.
Puede que, ahora mismo, si te digo que estas seis letras, «SUAREZ», son sinónimo de otras palabras como «tradición», «exclusividad», «artesanía» o «lujo», vayas corriendo a buscar un diccionario o te metas a Google para confirmar que ni la RAE ni ningún otro diccionario recoge tales acepciones. Y, por supuesto, estarías en lo correcto; empero, permíteme tu compañía unos cuantos párrafos para convencerte de que, en efecto, «SUAREZ» es equivalente de estos términos y muchos, muchos más; de la belleza y perfección que caracterizan el saber hacer más exquisito.
Nuestra historia comienza con D. Emiliano Suárez Faffian, un hombre que decidió abrir una tienda en Bilbao, un espacio de poco más de 20 metros cuadrados ubicado en el 11 de la calle Jardines. Sin muchas pretensiones (cree este humilde narrador) y poco a poco, el proyecto familiar de Emiliano cobró fuerza y renombre; se expandió en la misma Bilbao al 25 de la calle Ercilla y, más tarde, tuvo su sucursal en Correo 21.
Un trágico accidente se cobró la vida del señor Suárez y de su esposa Sara; sin embargo, la marca no quedó desamparada: SUAREZ quedó bajo el cargo de los hijos de la pareja, Benito y Emiliano, un par de visionarios que estuvieron presentes durante la llegada de la firma joyera a Madrid y a Gran Vía (en la misma Bilbao), y que disfrutaron de fichar a Sofía de Habsburgo, archiduquesa de Austria, como una de sus primeras embajadoras, continuando la cimentación de los pilares de una herencia que continúa haciendo eco hasta nuestros días.
A lo largo de su historia, y tras tres generaciones, SUAREZ se ha visto involucrada en algunos de los acontecimientos más importantes de España. Por ejemplo, fue la marca elegida por SS.AA.RR los Príncipes de Asturias, actualmente SS.MM. los Reyes de España, como sus joyas de compromiso (nada mal para añadir a tu CV, ¿eh?).
SUAREZ destaca en la industria joyera gracias a su envidiable trabajo artesanal y por la estricta tarea de selección que llevan a cabo al momento de elegir su materia prima, colocando en sus diseños solo las piedras más extraordinarias disponibles en el marcado. Ya sea que sus expertos lleguen a elegir la joyas con una colección en mente, o dispuestos a cazar exquisiteses, la mayoría de lo que se les presenta no alcanza a cumplir sus estándares de calidad, llevándose a sus talleres solo lo que saben que lucirá y perdurará en la vida y mente de sus clientes. Por mencionar números, el 99,5 % de los diamantes que encuentra SUAREZ son descartados, añadiendo a sus colecciones solo lo mejor de lo mejor.
Entre collares, anillos, relojería, pulseras y otros productos confeccionados con los tres grandes (zafiro azul, esmeralda y rubí), así como importantes alianzas (por ejemplo, la que mantienen con la Fundación Aladina), SUAREZ, desde 1943, ha hecho justicia a su saber hacer fundamentado en acompañar historias humanas, momentos que perdurarán en nuestras mentes.
Las perlas son otro de los grandes estandartes de SUAREZ: íconos de colores y tamaños incomparables, partiendo desde las australianas blancas hasta las de Tahití o las Akoya, cada una de estas pequeñas esferas encierra el verdadero significado de la belleza natural, parte clave del proceso creativo de los diseñadores de SUAREZ.
Actualmente, SUAREZ ha comenzado su expansión en México, y esta semana llevaron a cabo un evento (el primero) para que diversos medios y personalidades puedan conocer de cerca su increíble trabajo. Con sus incipientes pasos en nuestro país, solo nos queda esperar a ver qué sorpresas nos tiene guardadas esta marca, sinónimo de «tradición», «exclusividad», «artesanía» y «lujo».