BOTTEGA VENETA: PROPORCIÓN Y PODER EN SU SEGUNDO ACTO

Dani MJ
BOTTEGA VENETA: PROPORCIÓN Y PODER EN SU SEGUNDO ACTO

Las últimas horas de Milan Fashion Week siempre son emocionantes. Esta vez, con el Palazzo San Fedele como anfitrión, Bottega Veneta recibió a sus invitados entre una pasarela de rojo intenso.

Winter 26 de Louise Trotter para Bottega Veneta se construye desde la proporción. Siluetas largas, amplias, con una caída controlada que privilegia la presencia sobre el dramatismo y la contundencia.

Una paleta de colores sencilla, pero con mucho contraste: rojo, blanco, marrón, gris y negro. Una decisión que sostuvo la elegancia sin competir con la estructura. Casi como un grito de “estoy aquí”, los colores fueron sólidos, sin desvanecerse, coqueteando con la temporada y un sinfín de posibilidades.

El grueso del discurso estuvo en la materia. Pieles y textiles trabajados con precisión; abrigos y chaquetas que evolucionaron desde un minimalismo en los primeros looks, con una impresión casi rígida, que se fue desvaneciendo hacia una intensidad textural más compleja. Diría que la colección fue explotando.

Esa transición de la contención a la exuberancia de superficies evidenció una habilidad técnica sólida. El impacto no fue inmediato, pero Trotter apostó por una construcción gradual, llevándola puntada por puntada. Esa manifestación permitió que la textura y la forma hablaran y declararan el precedente de la precisión y el detalle que veremos en esta etapa con la directora creativa.

Con esta entrega, como su segunda pasarela en la maison, se convirtió en una colección de afirmación. Y en esa decisión —contenida, medida, consciente y explosiva— se empieza a perfilar con mayor claridad su dirección hacia el futuro.