ESTABILIDAD EN MEDIO DEL MAR: FERRAGAMO RTW OTOÑO/INVIERNO 2026-27

Kevin Gorian
ESTABILIDAD EN MEDIO DEL MAR: FERRAGAMO RTW OTOÑO/INVIERNO 2026-27

Imágenes del sitio de la MILAN FASHION WEEK

Desde mi perspectiva, el agitado océano creativo de la moda ha comenzado a calmarse. Las gigantescas olas de los cambios parecen cada vez menos frecuentes; mientras, en ciertas firmas, los directores y directoras debutan y terminan de asentarse, hay otras en las que su cabecilla se mantiene firme ante la tempestad. Maximilian Davis es, en esta analogía de mares y tormentas, en sólido faro construido en un islote de la costa: no importa lo que se venga, se mantiene firme en su lugar, guiando a buen puerto las ideas e identidad de Ferragamo.

Hoy, en la Semana de la Moda de Milán, Davis presentó la colección Otoño/Invierno 2026-27 de Ferragamo en el Triennale di Milano, museo que se transformó, a través de pesadas cortinas de terciopelo, en un espacio íntimo, la emulación de un speakeasy de los años 20. La comparación con el mar al principio de este artículo no es gratuita; para esta temporada en Ferragamo, Maximilian tomó inspiración de los viajes transatlánticos del siglo pasado y encontró en los uniformes marineros el hilo conductor para la narrativa que podemos apreciar en sus piezas.

Y aunque la base creativa de esta colección venga de hace casi 100 años, la ropa no podía parecer de esa era; la deconstrucción de las prendas es una de las partes más importantes de esta entrega. Abrigos, chaquetas y parkas emularon esculturas asimétricas bañadas en colores oscuros. Azul profundo, gris pizarra, negro, cafè chocolate y morado fueron las tonalidades que marcaron la pauta, enmarcando algunos detalles más brillantes en hueso, amarillo mostaza, anaranjado, dorado o rojo ocre. 

En la temporada Otoño/Invierno 2026-27 de Ferragamo, Davis nos regala una serie de piezas de líneas estructuradas, elegantes y, a la vez, entretenidas de observar; el director creativo no se limitó a hacer una sastrería tradicional, sino que fue un paso más allá hasta en los detalles más pequeños. Las botonaduras, por ejemplo, pasaron de ser una simple parte utilitaria de la ropa a ser sistemas complejos que añaden una capa de belleza a vestidos, faldas y sacos, recorriéndolas de un lado a otro sin resultar exageradas.

Hay que hacer mención especial a los vestidos de noche; algunos se deslizan sobre la piel y caen como oro fundido, mientras que los negligés, sensuales, ayudan a evocar a la perfección el ambiente de los speakeasies que contextualizan la entrega. 

A pesar de la aparente rigidez en las siluetas de ciertos looks, Ferragamo también nos presentó curvas sinuosas, arrugas, abultamientos y pliegues que dotan de movimiento a los diseños, haciendo un contraste natural con los accesorios, mucho más sobrios y directos: la marroquinería fue precisa y limpia, lujoso sin dejar de lado la practicidad.

La herencia zapatera de Ferragamo continúa «pisando» fuerte en este desfile, en el que vimos décolletés y slingbacks que hacen referencia directa al archivo de la marca; en específico, a piezas de 1954. Este mismo departamento, los tacones de aguja llegaron para ofrecer un contrapeso al stylearse con ropa densa. 

Noble y bien proporcionada, con detalles que atrapan al ojo y el corazón, pero, sobre todo, estable y en línea con el ADN de la marca, así es la colección Otoño/Invierno 2026-27 de Ferragamo, diseñada por Maximilian Davis.