HERMÈS SPRING/SUMMER 2026: UNA COLECCIÓN MINIMALISTA, EXPRESIVA Y EQUILIBRADA
Kevin Gorian
imágenes via VOGUE RUNWAY
La Semana de la Moda de París continúa su inexorable avance y, hoy, sábado 4 de octubre, le llegó el turno a Nadège Vanhee y a Hermès de encantarnos con su desplieguen de discreción expresiva que es una de las características clave que mantiene a esta casa de moda relevante a pesar del paso de los años.
La moda está en constante evolución, las tendencias cambian y, con ellas, como es lógico, lo que vemos sobre la pasarela. Empero, Hermès es una de esas marcas que sabe lo que hace y cómo quiere hacerlo; con discreción y elegancia, su directora creativa mantuvo una línea esperada que, sin embargo, no le rehuye a algunos ajustes para sentirse fresca. Por ejemplo, en esta temporada, nos encontramos tonalidades invitadas que rompieron con una línea estética bien cimentada: pinceladas de rojo, morado y azul (uno de los colores protagonistas de esta temporada dentro de la firma “ecuestre”) se colaron por entre la paleta terrosa que vistieron las modelos a lo largo de 52 looks, una pasarela que, de manera metafórica, nos transportó del día a la noche, cerrando con cuero negro.
Y, hablando del cuero, este material sigue siendo el símbolo indudable de la etiqueta y, en la Primavera/Verano 2026, llega convertido en piezas ligeras que reinventan la manera en la que puede ser usado. Lo vimos en brassieres, abrigos, shorts, tiras finas o, incluso, combinado con seda, creando un contraste muy agradable a la vista (y seguro también al tacto); un toque de feminidad que equilibra la fuerza pura, casi amazónica, de esta colección.
A pesar de que, a primera vista, podría parecer que Hermès sigue jugando a lo seguro en un campo en el que la innovación viene marcada por grandes movimientos creativos, por arriesgarse y ver si funciona, hay sutiles detalles que dejan en claro que Nadège también sabe adaptarse: en varias de sus piezas, pero, en especial. en vestidos de espalda tipo “racer”, la directora dejó ver un enfoque mucho más atlético y contemporáneo, una apertura hacia la libertad de movimiento y la practicidad en diseños que ya destacan por su sobriedad. Lo clásico y el deporte se encuentran en un diálogo que sigue sintiéndose elegante y digno del sector del lujo, pero que integra asimetría, un vistazo libre al cuerpo y un ligero toque bohemio a su mix.
Con una dirección creativa sólida, Hermès, temporada tras temporada, tiene la libertad de enfocarse en reforzar sus propios códigos y encontrar maneras sutiles de integrar cambios que serán bien recibidos por sus más grandes adeptos, trabajando (como no muchos otros pueden decir) desde la estabilidad. Si bien los vientos del cambio no soplan fuerte dentro de esta casa de moda, sin duda tampoco le son ajenos.