EL DÍA QUE GALLIANO SE APODERÓ DEL INVIERNO: READY-TO-WEAR FW09

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EL DÍA QUE GALLIANO SE APODERÓ DEL INVIERNO: READY-TO-WEAR FW09

John Galliano

Fotografías de Marcio Madeira

En el año 2009, Galliano creó una colección para su marca homónima en la temporada ready-to-wear de Fall/Winter 2009 que se encuentra presente en todos los tableros de inspiración de stylists, diseñadores, escenógrafos y productores dentro de la industria de la moda. El show es una muestra increíble del trabajo del creativo y, es por esto, que el día de hoy queremos recordarla.

Un túnel que rodea a las modelos de polvo de nieve a través de una proyección con luces y láseres fue suficiente para sumergir a la audiencia en el folclore balcánico de Rusia, cultura a la que Galliano rinde homenaje con treinta conjuntos que parecen salidos de un cuento de hadas tradicional.

Dentro de las múltiples capas simbólicas estudiadas a fondo en esta colección, encontramos estampados y textiles tradicionales de la cultura balcánica, presentados en capas de volúmenes establecidos con panniers y faldas-abrigo, todas estilizadas con emblemas metálicos y tocados representativos minuciosamente confeccionados no solamente para adornar, sino también para “volar” con los vientos invernales.

Esta colección es rica en referencias y demuestra el poder que adquieren las prendas cuando son superpuestas con motivos y decoraciones metálicas y botas con pom-poms. A pesar de la presencia de colores, esta colección se apropia de los grises, negros y blancos, demostrando la versatilidad del diseñador y la perfecta unión con la maquillista Pat McGrath, quien creó una variación del maquillaje teatral de su show con el diseñador en 2003 para remodelar el rostro de las modelos, transmitiendo la sensación de un frío fantasmagórico y mágico ruso.

Los rostros de las modelos brillan como madreperla y la definición de párpados y cuencas hunde los ojos en un abismo que es resaltado con tonos metálicos para lograr un equilibrio perfecto entre la ficción y la realidad, entre una criatura y una muñeca. Cada rostro resplandecía, pero no fue hasta presenciar los últimos ocho conjuntos que entendimos el destino final de la colección.

Una capa de textil traslúcido (que bien puede tratarse de organza o seda), cortada de manera sesgada con emblemas metálicos y decorados anatómicos tanto debajo como por fuera del vestido, dio lugar a un desfile divino que no solo halagaba la figura femenina, sino que creaba una apoteosis digna de Galliano.

Este desfile es una muestra de por qué buscamos su nombre en cada oportunidad en que nos sentimos cortos de inspiración. Nos recuerda que pueden existir infinitas fuentes de inspiración externas, pero lo esencial es la mirada con la que decides adaptarlas a la realidad.