GUÍA DEFINITIVA PARA NO SALIR CON CASADOS

Select Ishtar
GUÍA DEFINITIVA PARA NO SALIR CON CASADOS

Estás aquí por algo y no hay nada de qué avergonzarse (o sí…). La soltería en el mundo se apodera de las estadísticas, representando el 33.1% de la población mexicana (según INEGI). Y, aunque ser soltera no es lo mismo que estar sola, duele no tener un hombro calientito para recostarte en el sofá mientras el atardecer se apaga. Entiendo la situación y, es por esto que, dejando el cliché “te mereces algo mejor”, te daré tips para encontrar una pareja que no rompa la ley de la ética y moral mundial (y de paso, no se rompan hogares).

Cantidad sobre calidad

Sí, nos pondremos matemáticos. El tiempo es crucial para crear un vínculo que supere las adversidades. Necesitas conocer, sentir el calor de las conversaciones, la piel y tus mejillas cuando te halaguen. ¿No es mejor cuando esto sucede, tanto en la primera como en la última hora de la cita? Un casado apenas cuenta con tiempo para dos horas de plática, así que, tener una pareja que pase más tiempo contigo es fundamental. Escuchar: “No tengo prisa, podemos seguir tomándonos de la mano hasta que se haga noche”, es mucho mejor que: “tengo que irme, hoy es mi aniversario de bodas”.

Las escondidas son emocionantes... hasta que te atrapan

“Un, dos, tres, por todos mis amigos”, excepto que tú no eres una amistad. Es cool esconderse en una posición incómoda esperando a que te encuentren. Entiendo esa sensación de adrenalina que es adictiva y divertida, pero dura muy poco y quieres repetirlo una y otra vez, hasta que te toca atrapar. En lugar de quedarte debajo de la cama, donde, literalmente, todos saben que estás ahí, mejor corre libremente y estira esos músculos.

La escenita que no te dará un Óscar

Estás sentada en la sala de espera del dermatólogo, quieres que el exterior se sienta igual de alegre que tu interior y que las mariposas en el estómago se conviertan en retinol para tu piel. Suena el elevador y lo siguiente que escuchas es: “¿Eres ‘la persona’?”. Créeme, a menos que estés en los pasillos de una escuela de actuación, nadie pensará que esos gritos son parte de un ensayo. Este evento canónico formará parte de tu vida para siempre (y también quedará grabado por las cámaras de seguridad). Si puedes vivir la etapa de la “escenita”, te recomiendo saltártela.

¿Alguien puede pensar en ti?

No. No va a cambiar. Siguiente pregunta. El bucle infinito de las promesas, interrumpido por el “me aferraré mucho a esa persona, aunque después la odie y me estorbe” no va a funcionar. E incluso si funciona, vivir en un eterno estado de alerta y psicosis, esperando que no te engañen como engañaron a quien dejaron por ti, es horrible. ¿Dónde quedó el tener un amor real, siempre tan natural y lleno de dar? Todos nos merecemos uno.

A investigar se ha dicho, no hay prisas y hay mucho por dónde elegir. Si algún día te gana la desesperación o te gusta sentir la competencia entre “quién es mejor”, puedes inscribirte a pilates o a un entrenamiento funcional donde, además de calmar esas ansias de aventura, tendrás cuerpazo y, quién sabe, puedas conocer al amor de tu vida. Un amor libre, que te haga sentir como el trofeo de primer lugar. ¿Quieres más consejos? Desahógate en @thewalk.com.mx y prometemos no escribir un artículo sobre tu caso.