VOLUMEN, LOCURA Y LIBERTAD: UNA PLÁTICA CON CAMI
ISSUE JUNIO 2025
Cami, Dyson
Protagoniza Cami (@cami) wearing GUCCI, FERRAGAMO & DOLCE & GABBANA
Editor en jefe: Alejandro Acero (@alexacerov)
Fotografía: Khristio (@khristio)
Asistente de fotografía: Ernesto Ayala (@ernestoayalae), Santiago Becerril (@becerock)
Styling: Alejandro Acero, Select Ishtar (@selectified)
Producción: Kevin Gorian (@kevingorian), Dani MJ (@la.danisela)
Maquillaje: Paulo Román (@jpaulrrmakeup)
Peinado: Hiram Hernández (@hiramhair)
Texto: Daniela MJ (@la.danisela)
Intro: Select Ishtar (@selectified)
PR Talento: NONA Agency (@_nonagency)
En un mundo lleno de limitaciones, hablar de libertad es complejo, jugando en un tira y afloja perpetuo con su propia maleabilidad. Cami, nuestra orgullosa portada de junio en The Walk, se envuelve en un paisaje donde el protagonista es su impulso, potenciado por la corporalidad y la autodeterminación que su cabello le otorga con cada paso.
En esta entrevista exclusiva, Cami extiende los límites de su visión artística a niveles inexplorados, desprendiéndose de preconcepciones y juicios y, junto con Dyson, toma el control de su propia historia.
1.¿ Qué significa para ti “tomar el control” de tu imagen, tu arte y tu narrativa en una carrera en la que muchas voces intentan conducir por ti?
Durante los últimos 2, 3 años, he vivido en carne propia la dualidad entre tomar el control y, al mismo tiempo, dignificar mi oficio a través de la libertad creativa. Ese espíritu me habla fuerte, me muestra caminos. Es inevitable escucharlo y seguirlo. Darme ese permiso ha sido un acto de virtud en una industria donde muchas veces se nos empuja hacia modelos preestablecidos de éxito. Por experiencia propia sé lo fácil que es intentar encajar en lo que otros esperan de ti. También sé lo valioso que es mantenerse fiel a la propia voz. Me gusta pensarme como plastilina: algo que puede moldearse una y otra vez. El arte es eso: transformación de la emoción en melodía, ritmo, imagen. Hoy trabajo todo eso con mis manos, con mi mente, desde una mezcla entre libertad y disciplina. Escucharme, seguirme, exigirme. Esa mezcla me ha llevado a lugares creativos únicos e irrepetibles.
2. Tu nueva era ha sido descrita por tus fans como “arriesgada y brutal”, una metamorfosis que desafía expectativas y redefine tu esencia artística. ¿En este proceso de transformación, dónde encontraste tu lugar de inspiración?
La inspiración ha venido de mis sentidos, de mis placeres, de lo que me hace sentir viva. El color verde, por ejemplo, me conecta con algo muy profundo, con la naturaleza. También las tormentas fueron una gran influencia en este último disco. Lo grabamos en México durante temporada de lluvias y el cielo fue una gran inspiración. Busco que mi mente despierte desde lo primitivo. Ahí aparecen las imágenes, las ideas. La música es una energía que se manifiesta de forma muy instantánea cuando estoy en el lugar adecuado. No necesito estar eufórica ni completamente bien emocionalmente. Incluso en la angustia, vuelvo a lo básico: al tacto, al olfato, al gusto, al placer físico, y desde ahí llego al espiritual, que es crear.
3. Anna Vol. 2 parece haber abierto puertas hacia paisajes creativos nuevos. ¿Qué horizontes sientes que aún te falta atravesar?
No sé todavía cuáles son esos horizontes; lo descubriré cuando llegue a ellos. Pero hoy me siento libre, con un impulso inevitable por seguir explorando. Tengo 28 y mi curiosidad está cada vez más aguda, más precisa. Me emociona no saber y querer seguir descubriendo.
4. Mirando hacia atrás, desde tus inicios hasta ahora, ¿cómo describirías la evolución de tu estilo personal y qué aprendizajes has obtenido en este viaje?
Cuando empecé esta carrera, no sabía todo lo que implicaba. Solo sabía que quería cantar. Tenía 18 o 19 años y no imaginaba el nivel de exposición ni la intensidad del trabajo. La música para mí es lo más parecido a Dios. Es una energía que decidí seguir, sin saber del todo qué me esperaba. Mi universidad fue la vida. Aprendí mientras vivía todo rápido, sin mucho tiempo para prepararme. La fama fue repentina, pero abrazo cada etapa. No me avergüenzo de mi metamorfosis, al contrario: me sorprende y me enorgullece. Soy artista, soy escritora, soy una creadora de mundos. Hoy trabajo desde la libertad y la disciplina, y eso me ha llevado a respetar profundamente mi oficio.
5. A lo largo de tu carrera, tu cabello ha sido más que un rasgo físico: ha sido símbolo y expresión. ¿Cómo ha cambiado tu relación con estos símbolos femeninos y lo que representan para ti como mujer?
Mi cabello fue, durante mucho tiempo, una especie de insígnia. Lo llevaba muy largo y muchas personas me decían que no me lo cortara, incluso de manera amenazante. Pero mi relación con él estaba cargada de peso emocional. Cuando finalmente me lo corté, sentí que me quitaba un peso literal y simbólico. El cabello guarda energía. Es parte de ti, pero no lo eres. Hoy lo veo como una extensión que puede cambiar cuantas veces yo quiera. Lo cuido con rituales, lo limpio con intención, lo dejo ser. Es una forma más de expresarme, como mi música. También creo que el cabello guarda el contexto. Si ese contexto dolió, hay que cortarlo. Amo mi cabello, su textura, su volumen, su locura. Me divierte jugar con él, transformarlo, dejar que sea libre, como yo.
6. Dicen que la verdadera belleza está en los detalles que no siempre se ven. ¿Cuál es ese secreto de belleza que guardas como un ritual personal?
Mi ritual más importante es la ducha. Es mi momento sagrado. Me gusta bañarme con sal, decir mantras, hablarle a mi cuerpo y a mi cabello. Hubo un tiempo en que la ducha era un punto de encuentro con sentimientos de pánico y ansiedad, pero poco a poco transformé ese espacio en algo sanador. Hoy es el momento donde me conecto con mi cuerpo, con mi "traje", como me gusta decirle. Es un acto de presencia, de respeto y de amor. Mi secreto de belleza es ese: honrar mi cuerpo cada día, desde lo más simple y profundo.